Cuando se ejecuta un motor, genera vibraciones de varias frecuencias y amplitudes. Si no se controlan, estas vibraciones pueden afectar directamente la estabilidad de conducción del vehículo y la experiencia del pasajero. Los montajes del motor, a través de sus propiedades únicas de elasticidad y amortiguación, absorben efectivamente esta energía de vibración, convirtiéndola en calor y disipándola en el aire. Además, los montajes del motor también pueden aislar la transmisión de ruido entre el motor y el marco hasta cierto punto, mejorando aún más la tranquilidad del interior del vehículo.
